Normalmente cuando esto me pasa trato de comenzar nuevos proyectos que me motiven, entre ellos está la remodelación de mi cuarto y próximamente iniciar un curso en mi queridísimo Mexicali Rose..
En fin, muchas veces el solo hecho de levantarnos o más bien abrir los ojos debería de ser el motivo suficiente para darle una sonrisa a la vida, pero muchas veces el ser humano se vuelve un poco narcisista y quiere más para su beneficio...
Por desgracia a ultimas fechas por estos rumbos no a habido de esa motivación extra que alimente un poco el ego...
Tanto así que ni de escribir por aquí me había dado ganas, pero vamos, en este caso preferí usarlo como válvula de escape en lugar de andarme lamentando por la vida, así que no queda más que seguir adelante y aunque sea dar una sonrisa fingida, pero sonreír...
Nunca dejes de sonreír, incluso cuando estés triste, porque nunca sabes quien se va enamorar de tu sonrisa...